samedi 1 juillet 2017

Madame Bovary. (Re)leyendo a Flaubert



Si os fijáis en el título que he puesto en el encabezamiento de este bodrio de Blog, entre paréntesis está el prefijo "re" de "releyendo". Y os preguntaréis "Oh, Sorokin ¿por qué ese "re" en suspenso? ¿has o no has leído "Madame Bovary?". Es cierto, amigos, tenéis razón. Un servidor no lo tiene muy claro. Estaba convencido que había leído en su día esta obra maestra, pero posteriores acontecimientos que os relataré cuando sea el caso, me han hecho dudar. Veréis:

Hace bastantes años, tantos, que en aquella época me gustaba Vargas Llosa, el de "la ciudad y los perros" (ahora me parece un plasta) leí su crítica de Madame Bovary:



Y me gustó. Sí, me gustó tanto y la encontré tan buena que me compré el libro de Flaubert. Estoy seguro que lo empecé y estoy seguro que, leí por lo menos, el episodio del fiacre en Ruán. Un episodio que fue objeto de censuras y críticas sin cuento en la Francia del segundo imperio. Pero no adelanto acontecimientos.

Hace un par de meses, revisando mi biblioteca -un prodigio de desorganización- descubrí una de mis lecturas pendientes:



Y me metí de cabeza a leerla. Me gusta Julian Barnes, escribe con fluidez en un inglés muy comprensible y ameno (leed por ejemplo "A history of the World in 10 and a half chapters"). La biografía de Flaubert, sus broncas con sus amantes, su sífilis tras su viaje a Egipto, sus problemas con la censura de la época, me animaron a releer Madame Bovary. Así es que, me senté en mi terraza, con una cerveza trapista sobre la mesa y me puse a ello:



La verdad es que publiqué mi foto en Instagram, lo que me valió severas críticas. Una amiga me dijo "¿cómo te atreves a publicar una foto así?" Bueno, pregunté: ¿Por qué, por el libro, por la cerveza?
"Nooooo, porque esa mesa está muy sucia". Pero en fin, pelillos a la mar. Ya estaba publicada. Desde ese día, amigotes, os juro que he limpiado la mesa, de verdad.

El hecho es que desde que llegué a un cuarto de la novela, me dí cuenta que, o no la había leído entera, o mi memoria está muchísimo peor de lo que yo pensaba. Un par de episodios terribles, como la operación del pié equino del mozo del albergue o el espeluznante episodio del suicidio de Emma (a estas alturas del siglo XXI no creo que esto sea un spoiler) no se le pueden olvidar a nadie. Total, que esta vez sí, la he leído entera.

Supongo que conocéis el argumento. Charles Bovary, médico de pueblo en la Normandía rural, es un buenazo un poco memo. Viudo de una mujer mayor que él, se casa con Emma, bella, joven, educada en las monjas en Ruán y llena de fantasías románticas, que pronto se harta de la vida de pueblo.

Un servidor de todos vosotros, yo mismo, tenía que viajar a Normandía por asuntos profesionales hace años, cuando trabajaba en Luxemburgo. Nunca me he detenido demasiado en los pueblos del interior, que trasudan aburrimiento y quietud. Estoy seguro que el albergue de Yonville, donde se instalan Charles y Emma tras abandonar Tostes, podría ser una cosa así:



O la casa donde viven en Yonville. Os podéis imaginar a Emma haciendo señas desde la balconada a Rodolphe:




Pero, en fin, es mera imaginación. Yonville no existe, es una cración de Flaubert.

Flaubert no juzga, no critica, no toma partido por ninguno de sus personajes. Se limita a exponer con un realismo poético lo que está sucediendo. Describe a cada uno de ellos con pluma certera. Homais, el farmacéutico, un librepensador de vía estrecha muy vehemente, que lleva aprendidas sus críticas al clero de memoria, sin ninguna profundidad (un "cuñado" se diría hoy en día). Charles, bueno pero tonto; Rodolphe, el señorito de la región, que consigue ligarse a Emma y luego la abandona; Lheureux, un usurero tremendo, el personaje más detestable del libro y... Emma, insatisfecha, bella, una señorita de provincias con la cabeza llena de aventuras románticas y más bien cursis... La tragedia está servida.

Emma va con frecuencia a Ruán a ver a Léon, su segundo amante. Uno se imagina la "Hirondelle", la diligencia, trotando por estos caminos de Normandía:






Incluso hoy día, hay carreteras como esa, donde si te metes con el coche y te encuentras uno de frente, ya verás como te las apañas.

Es curioso que en el libro, todo el ganado que aparece son exclusivamente corderos y cerdos, como en el episodio de la feria de pueblo. Un episodio trabajadísimo por Flaubert, donde Rodolphe liga a Emma, pero donde están pasando varias cosas distintas a la vez, como la entrega de premios, las conversaciones de la gente... Y no te das ni cuenta. Flaubert es un maestro.

Pero a mí, me cabe la duda: ¿qué pasa, que en el siglo XIX no había vacas en Normandía? Ahora están por todas partes:



Como ya os he dicho, hace años iba frecuentemente  a trabajar a Normandía, pero ¡ay! aunque estuve en Ruán de paso varias veces, nunca hice fotos (mala costumbre, voto a bríos). Una gran parte de "Madame Bovary" pasa en Ruán, Donde liga con su segundo amante. Quedan en la Catedral y luego se encierran en un "fiacre" (un coche de alquiler) y recorren Ruán sin abrir las cortinas. Uno de los episodios más famosos de la novela francesa del siglo XIX, episodio que estuvo prohibido por la censura de la época. En fin, os pongo un cuadro de la catedral de Ruán, ya que no tengo fotos:




En uno de mis ultimos viajes a Madrid, encontré en la "Casa del Libro" esta obrita de Nabokov ( y digo "obrita" por decir algo, porque tiene 500 páginas), pero en fin, la parte que nos concierne es su crítica a "Madame Bovary", en la página 201. Os la recomiendo, si os gusta Flaubert:




La crítica concide más o menos con lo que yo os he contado (anda qué... Sorokin, será al revés). Y pone a bajar de un burro a los traductores al inglés de la novela, pero, en fin, no es nuestro caso, que la he leído en francés.

Ya os he dicho que Yonville no existe, aunque hay varios pueblos de Normandía que se atribuyen su paternidad. Sin embargo, Tostes, el pueblo de Charles sí existe. Para intentar localizar el fantasma Yonville he tenido en cuenta que, según Flaubert está a unas seis leguas de Ruán (o sea, unos 36 Km) y que en el viaje de ida pierden el baúl en Quincampoix. Según eso, no debería estar lejos del bosque de Eawy (Los caballos de Emma y Rodolphe les llevan al trote al lado de un bosque)



Pero, en fin, esta podría ser otra alternativa, Forges-les-eaux:





Vale, amigotes, me voy a cenar. Y si os creéis que os habéis librado de Flaubert, vais de ala, porque acto seguido me he leído Salammbô. Ya hablaremos.



Grandes besotes

dimanche 18 juin 2017

Sobreviviendo en el horno madrileño. Una exposición de MC Escher y un restaurante en el "Chinatown" de Madrid






Como ya os conté, queridos amigos en mi entrada anterior, en Bruselas estábamos a 30ºC, así es que para no pasar tanto frío, a vuestro bloguero impenitente no se le ocurrió otra cosa que venir a disfrutar del horno madrileño, donde en cualquier rincón de esta tórrida ciudad te encuentras con temperaturas como esta:





Naturalmente, los indígenas madrileños y la multitud guiri que visita la capital de España, están encantados de no pasar frío. Para disfrutar a gusto del calor, muchos siguen los consejos del Gobierno autónomo de la Comunidad de Madrid, que recomendaba a los alumnos de los Colegios que se tostaban en las aulas, construir abanicos de papel. Aquí estas visitantes se están marcando unos bellos abanicos rojos. No sé si los habrán construido ellas, pero quedan la mar de chulos:




Lo que pasa es que los iPhones, a veces no se conforman con que los abaniques, como me dijo el mío:




Al pobre, lo metí en la nevera, y menos mal que resucitó.

Pero bueno, a lo que voy. Que vuestro bloguero no se va a encerrar en casa por unos grados más o menos, así es que me fui al Palacio Gaviria, en la calle Arenal a ver la exposición de obras de MC Escher. La exposición es muy interesante, pero cierra el día 25, así que me he precipitado a escribir este bodrio para que lleguéis a tiempo de verla si andáis por aquí.  Además, el Palacio donde se celebra la exposición es por sí mismo, digno de ver. Un edificio del siglo XIX, donde uno se esperaría encontrar el fantasma de Bécquer o el de Espronceda en cualquier rincón, como en este pasillo:



La exposición está ordenada de forma cronológica, si bien algo laberíntica entre los pasillos y recovecos del palacio.  El primer descubrimiento importante para mí, fue que "MC" son las iniciales de "Maurits Cornelius" Ya lo sé, soy un tarugo, pero no lo sabía.

En su primera época, Maurits Cornelius Escher hacia xilografías y litografías más o menos realistas, aunque con algún componente fantástico, como esta "catedral sumergida":



( me vais a excusar, pero las fotos son robadas por un servidor, con su iPhone en el bolsillo y ¡zas! sacándolo a toda prisa y hacer la foto, así que entre la poca luz y las prisas no son un modelo de fotos)

En su primera época, en los años veinte del siglo pasado, Escher vivió en Italia, donde se quedó impresionado por los paisajes de Calabria y de la costiera amalfitana. Muchas de sus obras de la época avanzan ya un poco lo que será más tarde sus edificios y escaleras enloquecidas:


Tras una visita a la Alhambra de Granada, Se obsesiona por la llamada "teselación" de los planos que muestran los dibujos árabes, en los cuales las figuras geométricas se suceden sin dejar huecos. De aquella época es uno de las obras que tuve el valor de fotografiar cuando no me miraba nadie:





En ella Escher intenta llenar el plano con dibujos repetidos cada vez más pequeños hasta llegar al infinito.

Un viaje al surrealismo en los años cincuenta. Al parecer basado en "El hombre invisible" de HG Wells:




Y ya en su última etapa, es cuando comienza sus obras más conocidas, las construcciones geométricas basadas en la banda de Moebius:




Bueno, esta la he sacado de Internet. Se nota la diferencia de calidad, pero podéis verla en la exposición. Lo que pasa es que había mucha gente para sacar el iPhone y hacer la foto.

En resumen, una exposición interesantísima. Además, el Palacio tiene aire acondicionado y por doce euros te puedes pasar un par de horas disfrutando de las obras, estando fresquito.

Al salir os podéis ir a tomar unas tapas al Mercado de San Miguel, que está al lado:




Mi recomendación es ir al mostrador de las croquetas. Una delicia. Recién hechas, de jamón, de queso, de espinacas, vamos el paraíso de los croquetófagos como un servidor.






Y vale, si estáis hartos de andar por el centro de Madrid, donde el 89% del personal que anda por las calles son visitantes, turistas, guiris y tal, os recomiendo ir a la "Chinatown" madrileña a cenar. ¿Que no sabéis que es eso? Vale, servidor tampoco lo sabía pero ya me lo he aprendido: Se trata del barrio de Usera:


Desde hace unos pocos años, el barrio se ha convertido en una nueva China, incluyendo procesión y cortejo para celebrar el año nuevo chino. De cada tres comercios, dos y medio son chinos y tienen los anuncios en chino. Fascinante. Y restaurantes, todos prácticamente son orientales. A mí me llevaron al templo del "Ramen", el Igo Pasta Ramen. Visto desde fuera no impresiona demasiado. Eso sí, se le ve limpio e iluminado:



Por dentro, la impresión sigue siendo igual de buena.


Para demostrar que están en la punta de la tecnología, no hay carta, los platos y las bebidas se ordenan en una tableta. Ves lo que quieres y pinchas:




Como digo, lo mejor son los "ramen", como sabéis, que ya lo sé que lo sabéis, son "udon" (o tallarines a la japonesa) en una sopa con ingredientes varios. Mi recomendación son unos ramen con gambas:



O unos ramen con tempura:




Pero vamos, también tiene otros platillos sin udon, como calamares picantes con arroz y platos estrictamente vegetarianos. De verdad, no os lo perdáis si andáis por Madrid. Vale la pena.

Venga, abrazotes y hasta la próxima, que ya estaré otra vez en el fresquito de Brusela

mardi 30 mai 2017

Ostende



Queridos amigos que me leéis (si no fuérais amigos no perderíais el tiempo en estas chuminadas de aburridos) El pasado fin de semana ha descendido sobre Bruselas una ola de calor como hace años que no disfrutábamos. O sea, del orden de 30ºC y cosas así, así que, aprovechando que era puente, vuestro bloguero querido se ha ido a la costa. Ya os he hablado en otras ocasiones de la costa belga, pero esta vez he cambiado de dirección y me he decidido por Ostende (bueno, el hecho es que todos los hoteles estaban llenos en la otra zona, de Niewpoort a La Panne, hacia la frontera francesa). Así es que venga, a Ostende.

Conseguí un hotel en Westende. Muy buen hotel que os recomiendo: Villa Hotel. Westende, mira tú por donde, quiere decir "el extremo oeste", miemtras que Ostende significa "el extremo Este". No sé de qué serán extremos, porque están separadas por una veintena de kilómetros, pero en eso de los nombres, uno que es de Albacete, ni por asomo se mete (bello y original pareado. Le pondré música uno de estos días).

Westende es una pequeña ciudad, no como su hermana Ostende, pero eso no impide tener restaurantes como se debe. Un servidor fué a cenar al "Marie Joseph". Os lo recomiendo si andáis por esas tierras. Ya sé que los españoles cuando van a Bélgica no salen de Bruselas, Brujas y Gante, pero si un día os entra el gusanillo de conocer la costa, no dejéis de disfrutar de una "Popperings" en el Marie Joseph:





El plato estrella es una sopa de pescado totalmente a la francesa, cosa que no es de extrañar porque el cocinero es francés. Magnífica, son su sabor a crustáceos, sus croutones y su rouille. Bueno, aclaro: un crouton es un pedazo de pan (como servidor, es que no tengo ni madre ni abuela, me tengo que hacer la propaganda yo solito), preferentemente duro. La rouille es una salsa superfrancesa, se hace con mayonesa, mostaza y otros ingredientes. Podéis pinchar aquí.



Y bien, ya cenados y dormidos, lo suyo es ir a Ostende al día siguiente:



Toda la costa es zona de playas, de una arena muy fina y con fuertes mareas. Normalmente no hay quien se meta en el agua de puro fría que está, pero este fin de semana ha sido diferente:


Lo suyo es coger el tranvía de la costa. Ya os he hablado del tranvía en otras ocasiones. Vale la pena. No es caro y se ve toda la costa:



Lo más impactante del recorrido es el "Domein Raverside", donde los alemanes habían instalado una impresionante serie de fortificaciones y casamatas pensando que la invasión de los aliados iba a ser por aquí. Se colaron, fue en Normandía como todos sabéis, pero las defensas ahí están. Se pueden visitar:



Antiaéreos:


Que, como se ve están al borde mismo del mar:



Y bien, ya estáis llegando a Ostende. La primera impresión es que por un alboroto en el espacio-tiempo habéis llegado a un barrio obrero de Moscú o de Pekín:



Pero no. Tanto si os lo créeis como si no, son apartamentos turísticos. Vamos, que ni Benidorm. Pero, en fin, no os dejéis impresionar y seguid. Algo más lejos, Ostende os muestra una cara más amable:




He dicho cara, cara, no me liéis.

Este fin de semana se celebraba en el puerto de Ostende una feria de buques veleros. Lo que choca al principio es una enorme bandera española:



arbolada por una reproducción de la carabela de Magallanes:



La reproducción, al parecer exacta, se hizo en Chile. Es visitable, pero con el gentío que había, servidor prefirió pasar del tema.

En la feria había de todo, incluído un constructor artesanal francés, haciendo barcos a la moda de hace varios siglos:


Pero la estrella de la feria era el "Mercator". El Mercator era el buque escuela de la marina belga. Lo quitaron del servicio activo hace años y estaba pudriéndose abandonado. Pero por fin, desde hace un par de años, se ha procedido a su restauración:




Fabuloso. Un buque magnífico. La vista es interesante, y puede constatarse que vivían mejor los comandantes:



que los cadetes:



Pero, ea, eso son cosas de la vida.

Durante la visita, un espontáneo se subió al bauprés para hacerse un "selfie", para escándalo de otros visitantes y alboroto del personal de a bordo, que consigió hacer que se bajara:



La verdad es que hay gente "pa tó". E incluso hubo un visitante que quiso hacerse una foto al timón del Marcator. Convendréis conmigo, de todos modos, que es menos grave que subirse al bauprés:





Y si despés de esa interesante visita os apetece una cervezota o -qué sé yo- un café, os aconsejo el "'t Waterhuis":




Con un interior muy marino y altamente acogedor:




Y bien, amigotes, me voy a cenar. pero, por supuesto, no os voy a dejar sin el video-bodrio tradicional que ni servidor ni me colega lopezia pueden abstenerse de hacer.

Besotes